Keka Claros

Es una de las pocas chicas que se dedican a la fotografía de surf. Todo comenzó hace cinco años. Su hermano Juampa siempre andaba pendiente de la playa, así que las tablas era habituales en su casa, hasta el punto de que un día llegó a hacerse una en los bajos del bloque en el que vivía. La resina que dejaron en la entrada del bloque duró décadas. La cultura surfera estaba por todos lados y allí aparecieron las primeras revistas.

Aquella afición de su hermano resultó clav, pues en una de sus primeres sesiones allá por 2005 gastó cuatro carretes en 20 minutos. Y a partir de ese momento ya no pudo parar. Llegaron los primeros viajes a Cádiz, hasta que por fin adquirió su primera cámara difigital. Hasta 2009 fue más una afición que una profesión. Empezó a ser habitual en la playa cada día de olas en Málaga y acumulaba cientos de fotos con una cámara que disparaba a dos fps por segundo. Estos años atrás ha sido habitual verla en spots como El Puerto o acompañando a grupos de surferos de aquí para allá. Con la mejora del equipo también su trabajo dio un salto de calidad.

Amplió horizontes y llegaron los primeros viajes a Fuerteventura o Lanzarote, aunque fue su estancia en Indonesia en 2013 lo que le cambió la perspectiva del surf. Allí reconoce que aprendió a interpretar mejor las olas y los surfistas, además del importante choque cultural que experimentó.

Al contrario que otros fotógrados de surf, ella no lo practica. Reconoce que no se obsesiona con lograr la foto del día y le gusta acabar con una amplia galería de todos los que están en el agua. Le gusta que los surfistas disfruten con su trabajo por lo que no le importa pasarse las horas y las horas en la orilla. Para ella, en la fotografía de surf, es clave que exista una buena conexión entre el deportista y el fotógrafo, sin pensar en reportajes para revistas u otras publicaciones. Conoce perfectamente los secretos de la luz y la imagen, pues está a punto de Comunicación Audiovisual y es técnica de Laboratorio e Imagen.

Entre su trabajo destaca una colección titulada ‘Surf sin surf’. Son imágenes del antes, del después y del durante la sesión de surf en las que los surfers hacen de todo menos surfear: coger aire, ir a curarse una nariz rota, caminar por la playa, besar a una chica o a un chico, saludarme, prepararse para entrar,…

Ha publicado su trabajo en ‘Tres60’ y ‘Ripping Mag’, con la que además colabora de forma habitual.

A Keka Claros la podéis encontrar aquí:

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