La guerra de las piscinas de olas

Tres empresas compiten para dominar este nuevo mercado

 

Se avecina una nueva batalla en el surf mundial y esta no se librará en el mar, sino fuera. La guerra de las piscinas de olas acaba de comenzar. Tres empresas compiten con diferentes proyectos por hacerse con este particular mercado que se espera que mueva millones de euros y lleve al surf a una nueva dimensión, esa a la que no pueden llegar los océanos.

La presentación años atrás de The Wavegarden provocó que todo el mundo quisiese tener una piscina de olas en el jardín de su casa. El proyecto de unos ingenieros vascos ha sido sin duda la mejor idea en este campo que ha surgido hasta el momento. En un idílico valle de Gipuzkoa han desarrollado un concepto innovador y que han mejorado con el paso de los años. Por allí han pasado los mejores surfistas del mundo y las valoraciones son excelentes. Su primera instalación fuera de España será en Bristol y se apunta a que en Barcelona se está gestando otra piscina de este tipo. El precio de su instalación ronda los tres millones de euros, según desveló Josema Odriozola, uno de sus socios fundadores en una reciente entrevista.

La idea de Wavegarden parecía definitiva hasta que en Australia presentaron Webber Wave Pools, una idea parecida a la española, pero con una variante, las olas se mueven en un entorno ovalado en el que la maquinaria genera cuatro olas cada 20 segundos, es decir, 720 olas a la hora. “La más eficiente piscina de olas de la tierra” afirma en su publicidad. Aunque la idea y el proyecto que quieren hacer realidad en Australia el conocido shaper Greg Webber, junto a un grupo de ingenieros australianos y holandeses, es alucinante, parten en clara desventaja respecto a Wavegarden en lo que a desarrollo se refiere. Sus únicas pruebas han sido en un río. El Wabber Wave Pools incluye un skatepark, zonas recreativas, centro comercial, hoteles, spa y todo lo que os podáis imaginar.

 

El tercero en discordia no es otro que Kelly Slater con su ‘Kelly Slater Wave Company’, que lleva años dándole vueltas, y nunca mejor dicho, a una piscina circular de olas. Su proyecto no termina de salir adelante e incluso ha tenido que superar algún pleito por cuestiones de patentes.

 

También hay otras iniciativas como American Wave Machines, una empresa muy conocida en los ‘flowriders’, pero que también quiere sacar al mercado un parque de olas ‘reales’, para el que tienen todo tipo de variantes. En fin, estos parecen que hacen mucho ruido, pero no pasan del chorro de agua.




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