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Namibia, el tesoro que se muere

Hace algunos años, el mundo surfero se vio conmocionado por unas imágenes de Cory Lopez surfeando olas interminables en algún lugar de la costa africana. A aquella fabulosa izquierda la apodaron Skeleton Bay, por los restos de focas muertas que había en la orilla, según dicen, por ataques de tiburones, aunque el caso es que es una zona ‘tranquila’ para los surfistas. Con el paso de los meses, comenzó un goteo constante de vídeos y fotografías de los mejores surfistas del mundo en su particular peregrinación hacia este punto concreto del planeta.

La última expedición la han compuesto algunos de los mejores surfers españoles del momento: Indar Unanue, Natxo Gonzalez, Adrian Fernandez de Valderrama y David Bustamante. El encargado de grabar este particular trip ha sido Míkel Yerobi, mientras que Jon Aspuru se ha encargado de la edición. El resultado es este ‘Namibia’, el compactado de una sesión antológica, quizás de las más fuertes y consistentes que se recuerdan, cómo no con tubos interminables en una realmente potente.

La ola que aparece en el vídeo es Donkey Bay, aunque también se le conoce como la de Skeletón Bay, y es la joya de la corona de los más de 40 spots de surf que existen en una de las costas más desconocidas del planeta. Algunas zonas son realmente vírgenes porque no se pueden acceder al estar restringido el paso por las minas de diamantes que se se están explotando. A muchos le llama la atención que aunque Namibia no esté excesivamente al sur, da la sensación de que el agua está muy fría porque los vídeos solo muestra surfers con neopreno. No es una sensación, sino una realidad. Naminia está bañada por la corriente de Benguela, que asciende directamente desde el Ártico, así que el agua está realmente fría.

La ola permaneció oculta al mundo incluso para los surfers que hay en Namibia. Algunos no conocían de su existencia hasta que el vídeo de Cory Lopez empezó a circular por todas las webs del mundo y las portadas de las principales revistas se hicieron eco del descubrimiento. Ahora, en un buen día, la línea de costa está plagada de fotógrafos montados en los 4×4, que a la vez se encargan de remontar a los surfers hasta el comienzo del pico, mientras que los drones sobrevuelan las cabezas de los pros que frecuentan la rompiente. Un circo, vamos. Fueron precisamente los 4×4 los que dieron nombre a la ola. Los antiguos Land Rover tenían una tracción corta para circular sobre las dunas, era como ir montado en un burro, y como al lugar se accede tras una larga excursión por interminables dunas, se le puso ‘Donkey Bay’.

Y para los que estén pensando en hacer una expedición allí, conviene saber que aunque se trate de un formidable banco de arena, la ola es una máquina de triturar tablas. En un día potente, puede acabar con tu quiver a poco que te descuides. Ahora bien, las impresionantes secciones tuberas pueden permitirte coger el tubo de tu vida, tal y como se aprecia en el vídeo de Joan Aspuru. Sin duda, una de las mejores olas del mundo.

Pero ojo, como cualquier banco de arena, igual aparece que desaparece. Los estudios han confirmado que la ola está en su recta final. Desde que se formó en la década de los noventa, el banco de arena y la línea de costa en la que rompe se ha ido modificando y el proceso natural es que desaparezca en cuanto la erosión haga su proceso normal. 4_86_3 (1)Como se aprecia en las imágenes de aprecia en las imágenes de Google Earth que fueron publicadas en la revista ‘Swellnet.com’, las corrientes marinas formaron la ola degradando los bancos de arena y ahora también pueden acabar con ella. En cuanto la fuerza del mar llegue al lago interior, la increíble ola de Skeleton Bay será historia. Puede que las mismas fuerzas de la naturaleza que la han creado, le vuelvan a dar vida en el futuro, así que hay que aprovechar que está ahí y surfearla todo lo que sea posible.




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