Patricia Bertholet, con mucho arte desde La Línea

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A veces el talento permanece oculto durante años hasta que una casualidad de la vida lo destapa. Un don innato que ha permanecido aletargado ve la luz. Es como el que tiene facilidad para aprender idiomas y no sabe por qué. Algo así fue lo que le pasó a Patricia Bertholet Rojas (La Línea, 26 años). Su pareja, algo habitual, en los hombres quería pintar su nueva tabla a toda velocidad para estrenarla al día siguiente en el agua. Pero claro, no le dio tiempo y fue ella la que le se encargó de acabarla. “Luis compró unos rotuladores para pintar un marciano en la tabla, pero al final le salió algo muy raro… Como se tenía que ir a trabajar le dije que me dejase una para que yo lo intentase, y la verdad es que alucinó por como quedó”. El Luis al que hace referencia no es otro que el ‘Lemin’, al que ya presentamos en Surf Actual, que se ha encargado de popularizar los diseños de Patricia.

Como la primera prueba fue un éxito, Patricia probó con más tablas y desde entonces lo ha convertido casi en un oficio, pues ha decorado ya más de 30 tablas desde que empezó. La apuesta por los colores es evidente en sus diseños, también las influencias aztecas y del mundo del tatuaje, aunque se adapta a las peticiones de los clientes. “La gente me suele traer una imagen de lo que quiere y trato de hacerla lo más parecida posible, aunque luego le doy mi toque personal. Por ejemplo, ahora tengo un reto porque me han pedido el rostro de una niña. Luis se mueve mucho y la gente suele ver sus tablas, y se van atreviendo a decorarlas”, explica.

Pintar una tabla no es algo fácil, en parte porque se trata de dibujos de grandes dimensiones que deben tener una coherencia y simetría. Patricia utiliza los populares rotuladores Posca y ha ido perfeccionando la técnica a base de probar. “Al principio era complicado porque no sabía como unir los colores. Poco a poco fui comprobando cómo funcionaba, cómo mezclarlos e incluso pintar sobre otros colores. Lo primero que hago es hacer el boceto a lápiz y luego paso a los rotuladores”, cuenta.

Empecé a surfear y ahora cuando llego a la playa no quiero ni tomar el sol, directamente al agua

Aunque pueda parecer que el proceso es fácil, la cosa es un poco más complicada, porque no basta con pintar directamente sobre la tabla, pues en ese caso los dibujos se van con el roce y el agua. “Como mucho suelo tardar dos días, dependiendo del dibujo, aunque lo normal es hacerlo en una tarde. Primero hay que lijar la tabla con una lija muy fina y luego comienzas a pintar. Para acabarlo usas una laca, pero hay que tener cuidado, porque la laca que suelen vender tienden a amarillear, así que es preciso usar una laca especial. Por último también hay que volver a lijar para que no quede en relieve”, apunta Patricia.

Y claro, tanto roce con las tablas y siendo la novia de un surfero, al final ha acabado surfeando ella también. “Empecé haciéndole fotos a Luis, pero probé, me gustó y cada vez se me da mejor. Ahora cuando llego a la playa ya no quiero ni tomar el sol, directamente al agua”. Ese contanto con el surf más directo también le ha servido de inspiración para potenciar este talento innato que permanecía oculto y que como se puede comprobar en su trabajo no para de crecer y mejorar.

A Patricia Bertholet la podéis encontrar en su  perfil de Facebook




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